Por Redacción O’Neill Clan
Pocas páginas de la historia unen tanto a Irlanda y España como el asedio de Kinsale. En el otoño de 1601, miles de soldados españoles desembarcaron en este pequeño puerto del condado de Cork para apoyar la rebelión de Hugh O’Neill y Red Hugh O’Donnell contra Isabel I. Lo que debía ser el golpe definitivo contra el dominio inglés terminó en derrota, pero dejó una huella profunda en la memoria de ambos pueblos.
La alianza de la fe y la política
Durante años, Hugh O’Neill mantuvo correspondencia con la corte española. Para la monarquía de Felipe III, abrir un frente en Irlanda significaba golpear a Inglaterra en su retaguardia en plena guerra anglo-española, y defender además a un pueblo católico frente a una reina protestante. Para los O’Neill, la ayuda española era la única forma de enfrentarse a los recursos casi inagotables de la Corona inglesa.
Un desembarco lejos del Ulster
A comienzos de octubre de 1601, una flota partida de Lisboa llegó a la costa irlandesa con unos 3.500 soldados al mando del maestre de campo don Juan del Águila, veterano de las guerras de Bretaña. Una tormenta había dispersado parte de los barcos y, sobre todo, el lugar de desembarco no era el que esperaban los irlandeses: Kinsale está en el extremo sur de la isla, a más de 300 kilómetros del corazón del territorio O’Neill.
Los españoles ocuparon la villa y sus fortificaciones, y muy pronto el lord diputado Mountjoy los cercó con un ejército numeroso por tierra y mar.
La marcha invernal de O’Neill y O’Donnell
Al conocer la noticia, Hugh O’Neill y Red Hugh O’Donnell emprendieron por separado una marcha extraordinaria hacia el sur en pleno invierno. O’Donnell llegó a cruzar las montañas Slieve Felim aprovechando una helada que endureció el terreno pantanoso, una hazaña que todavía se recuerda. A finales de diciembre, los ejércitos irlandeses estaban en las proximidades de Kinsale, de modo que los sitiadores ingleses quedaron, a su vez, en una situación comprometida entre la villa y las fuerzas recién llegadas.
La batalla de Nochebuena
El choque decisivo se produjo el 24 de diciembre de 1601 según el calendario inglés de la época, que corresponde al 3 de enero de 1602 en el calendario gregoriano que ya usaba España. El plan acordado era que irlandeses y españoles atacaran a la vez, pero la coordinación falló. Las tropas irlandesas, acostumbradas a la guerra de emboscadas en bosques y pantanos, quedaron expuestas en campo abierto ante la caballería inglesa y fueron derrotadas en pocas horas. Los españoles, dentro de la villa, apenas llegaron a intervenir.
La capitulación y el regreso a España
Días después, Juan del Águila negoció una capitulación honrosa: sus hombres conservaron armas y banderas y fueron devueltos a España en barcos ingleses. Red Hugh O’Donnell viajó a la península para pedir una nueva expedición y murió en Simancas en septiembre de 1602. Fue enterrado en Valladolid, en el convento de San Francisco, y su sepultura sigue siendo hoy objeto de búsqueda por parte de arqueólogos e historiadores.
El principio de la diáspora irlandesa en España
Kinsale marcó el final del Ulster gaélico independiente, pero también el comienzo de una relación duradera. Tras la derrota y, sobre todo, tras la Huida de los Condes de 1607, miles de irlandeses se alistaron en los ejércitos de la monarquía hispánica. Los O’Neill fueron protagonistas: el hijo de Hugh, Henry, mandó el primer regimiento irlandés en Flandes, y su sobrino Owen Roe se convertiría en uno de los oficiales más prestigiosos del ejército español.
Kinsale hoy
Kinsale es hoy una de las localidades más bonitas de la costa de Cork, conocida por su puerto, sus calles de colores y su gastronomía. Junto a la bahía se levanta el imponente Charles Fort, construido décadas después del asedio, y en los alrededores se conserva el topónimo de Castle Park, donde se situó parte de la defensa española. Para cualquier visitante español, caminar por Kinsale es recorrer un capítulo compartido de la historia.
Preguntas frecuentes
¿Quién mandaba a los españoles en Kinsale?
El maestre de campo don Juan del Águila.
¿Dónde está enterrado Red Hugh O'Donnell?
Murió en Simancas en 1602 y fue enterrado en el convento de San Francisco de Valladolid.