Durante más de quinientos años, cada nuevo O'Neill fue proclamado rey sobre una silla de piedra en esta colina de Tyrone. Hoy sigue siendo el lugar más simbólico de la dinastía.
Cada pieza del blasón O'Neill cuenta una parte de la historia de la dinastía más antigua de Irlanda. Te enseñamos a descifrarlo, de la punta del yelmo al lema.
Educado entre ingleses y proclamado rey a la manera gaélica, Hugh O'Neill encabezó la mayor rebelión irlandesa del siglo XVI y buscó en España la alianza que podía cambiarlo todo.
El mayor condado de Irlanda combina una ciudad orgullosa y vibrante, pueblos marineros de postal, acantilados atlánticos y una historia que también pasa por Kinsale y los O'Neill.
Sobrino de Hugh O'Neill, se forjó durante tres décadas en los ejércitos de España en Flandes antes de regresar al Ulster y lograr la victoria de Benburb en 1646.
Una flota española desembarcó en el sur de Irlanda para apoyar a Hugh O'Neill. El asedio de Kinsale decidió el destino del Ulster gaélico y unió para siempre a los O'Neill con España.
La única ciudad de Irlanda con sus murallas intactas es la puerta de un condado de playas infinitas, templos sobre el acantilado y tierras que pertenecieron a los aliados de los O'Neill.
Montañas, lagos glaciares, un monasterio del siglo VI y jardines señoriales a menos de una hora de la capital. Wicklow es la escapada perfecta para conocer la Irlanda más verde.
Educado entre ingleses y proclamado rey a la manera gaélica, Hugh O'Neill encabezó la mayor rebelión irlandesa del siglo XVI y buscó en España la alianza que podía cambiarlo todo.
Durante más de quinientos años, cada nuevo O'Neill fue proclamado rey sobre una silla de piedra en esta colina de Tyrone. Hoy sigue siendo el lugar más simbólico de la dinastía.