Conoce Monaghan, tierra de drumlins y mil lagos, territorio histórico del clan Mac Mahon, vecino de los antiguos dominios O’Neill del Ulster.
Lindando directamente con los antiguos territorios O’Neill de Tyrone y Armagh, Monaghan es uno de los condados menos visitados de Irlanda y, precisamente por ello, uno de los que mejor conserva el paisaje y el carácter del Ulster gaélico anterior a la colonización. Su relieve está formado por cientos de pequeñas colinas redondeadas —los llamados drumlins, moldeados por los glaciares— que se alternan con lagos de aguas tranquilas, hasta el punto de que el condado es conocido popularmente como «la tierra de las pequeñas colinas y los mil lagos».
Durante siglos, Monaghan fue el territorio del clan Mac Mahon, aliados y a la vez rivales de los O’Neill en el complejo tablero de poder del Ulster gaélico anterior a la Fuga de los Condes de 1607, el episodio que marcó el final del viejo orden aristocrático irlandés. Esa memoria compartida convierte a Monaghan en una parada obligada para quien busca entender el mundo en el que se forjó la dinastía O’Neill.
La localidad de Clones conserva una torre redonda del siglo X y las ruinas de una antigua abadía, además de un rico patrimonio de encaje de aguja, un arte textil que dio fama internacional al condado en el siglo XIX. La propia ciudad de Monaghan, con su arquitectura georgiana y su museo del condado, ofrece una de las mejores colecciones sobre la vida rural del Ulster histórico. Cerca de allí, el Rossmore Forest Park invita a perderse entre bosques centenarios y lagos donde anidan aves acuáticas. Discreto y poco masificado, Monaghan recompensa a quien se aparta de las rutas turísticas habituales con la Irlanda más auténtica y menos contada.