Explora el condado de Mayo: la montaña sagrada de Croagh Patrick, Achill Island, los Céide Fields y la bahía de Clew en Westport.
Pocos paisajes transmiten tanta sensación de inmensidad como el condado de Mayo, en el extremo occidental de Irlanda. Su silueta más reconocible es Croagh Patrick, la montaña sagrada de 764 metros a la que cada año peregrinan cientos de miles de personas, muchas de ellas descalzas, siguiendo una tradición que se remonta a la época en que san Patricio ayunó cuarenta días en su cumbre. El último domingo de julio, conocido como «Reek Sunday», convierte la ladera en una procesión multitudinaria que resume la fe y la resistencia del carácter irlandés.
Frente a sus costas se extiende Achill Island, la isla más grande de Irlanda conectada por puente al continente, con acantilados que rivalizan en altura con los de Moher y playas como Keem Bay, escondidas entre montañas y de una belleza casi tropical pese a las aguas heladas del Atlántico Norte. Mayo esconde además uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo: los Céide Fields, un sistema de campos agrícolas neolíticos de más de 5.000 años de antigüedad, considerado el paisaje agrario prehistórico mejor conservado del planeta, sepultado durante milenios bajo una turbera.
Westport, la villa georgiana diseñada en el siglo XVIII, se asoma a Clew Bay, una bahía salpicada por decenas de islotas que la tradición local sitúa en 365, una por cada día del año. Su animada vida musical y gastronómica la convierten en base perfecta para explorar la región. No muy lejos, la abadía de Ballintubber, fundada en 1216 y en uso ininterrumpido desde entonces pese a incendios y persecuciones religiosas, sigue acogiendo a peregrinos que recorren a pie el histórico Tóchar Phádraig hasta Croagh Patrick. Mayo es, sencillamente, Irlanda en su versión más salvaje y espiritual.