Recorre el condado de Meath: la Colina de Tara, sede de los Altos Reyes de Irlanda, el megalito de Newgrange y el castillo de Trim.
Si existe un lugar donde la historia de la dinastía O’Neill hunde sus raíces más profundas, ese es el condado de Meath. En su corazón se alza la Colina de Tara, la antigua sede de los Altos Reyes de Irlanda (Ard Rí na hÉireann), el título supremo que durante siglos ambicionaron los grandes linajes gaélicos, entre ellos los Uí Néill, descendientes de Niall de los Nueve Rehenes. En su cima todavía se conserva la Lia Fáil, la legendaria Piedra del Destino sobre la que, según la tradición, eran coronados los reyes de la isla.
A pocos kilómetros se extiende Brú na Bóinne, el complejo megalítico de Newgrange, más antiguo que las pirámides de Guiza y que Stonehenge. Esta tumba de corredor neolítica, de más de 5.000 años de antigüedad, está alineada con precisión milimétrica para que, durante el amanecer del solsticio de invierno, un rayo de luz penetre hasta la cámara funeraria interior, un fenómeno que astrónomos y arqueólogos de todo el mundo siguen estudiando con fascinación.
Meath conserva también Trim Castle, el mayor castillo anglonormando de Irlanda, cuyas murallas del siglo XII sirvieron de escenario para la película «Braveheart». No lejos de allí, las tranquilas orillas del río Boyne fueron testigo en 1690 de la batalla que cambiaría el curso político de Irlanda durante generaciones, la Batalla del Boyne. Entre yacimientos milenarios, fortalezas medievales y el eco de los Altos Reyes, Meath es, para cualquier descendiente de un linaje gaélico, un viaje directo al origen mismo de Irlanda.