El castillo de Edenduffcarrick, conocido en la actualidad como Castillo de Shane, ha desempeñado durante siglos un papel central en la historia del clan Clannaboy de los O’Neill. En 1722, Shane MacBrien O’Neill decidió rebautizar oficialmente la fortaleza con su nombre, reforzando así su vínculo con el linaje familiar. Tras la Plantación del Ulster, varias ramas de los O’Neill adoptaron la fe de la Iglesia de Irlanda y establecieron alianzas matrimoniales con la nueva aristocracia de origen inglés que se asentó en la región.
Uno de los enlaces más relevantes fue el matrimonio entre Mary O’Neill, hija de Henry O’Neill, señor del Castillo de Shane, y Arthur Chichester. A través de esta unión, los actuales barones del Castillo de Shane pueden rastrear su ascendencia hasta la antigua familia real de los O’Neill. En la actualidad, el título de Barón O’Neill del Castillo de Shane forma parte de la nobleza del Reino Unido y fue creado en 1868 en favor del reverendo y compositor William O’Neill.
Este último nació con el nombre de William Chichester y heredó las propiedades de su primo John Bruce Richard O’Neill, tercer vizconde O’Neill, en 1855, fecha en la que se extinguieron tanto el vizcondado como la baronía originales. Para poder recibir dichas posesiones, adoptó legalmente el apellido O’Neill mediante autorización real, pese a no descender por línea masculina directa del clan, sino a través de una rama femenina vinculada a Henry O’Neill del Castillo de Shane.
Lord O’Neill era descendiente patrilineal de John Chichester, hermano menor de Arthur Chichester, segundo conde de Donegall. Ambos pertenecían a una destacada familia aristocrática, ya que eran sobrinos de Arthur Chichester, primer conde de Donegall, y nietos de Edward Chichester, primer vizconde de Chichester. Tras su fallecimiento, el primer barón fue sucedido por su hijo primogénito, quien se convirtió en el segundo barón O’Neill y desarrolló una carrera política como miembro conservador del Parlamento por el distrito de Antrim.