Durante la década de 1770, Tulio y Enrique O’Neill y O’Kelly, pertenecientes a la rama de los O’Neill de los Fews, se establecieron en la isla caribeña de St. Croix, siguiendo el ejemplo de un tío que se había asentado allí con anterioridad. Desde este enclave, la familia inició un proceso de expansión y consolidación en el ámbito colonial. Posteriormente, en 1804, los hijos de Tulio —Arturo y Tulio O’Neill y O’Keefe— obtuvieron concesiones de tierras en Puerto Rico, lo que marcó una nueva etapa en la trayectoria del linaje. En marzo de 1810, Arturo trasladó definitivamente a su familia a la isla, donde se establecieron de forma permanente. En la actualidad, sus descendientes mantienen presencia tanto en Puerto Rico como en España y en Estados Unidos.
Paralelamente, otra rama del linaje, conocida como los O’Neill de Martinica, se estableció en dicha isla a comienzos del siglo XVIII. A lo largo del siglo siguiente, esta familia reivindicó el título de conde de Tyrone y sostuvo descender directamente de Hugh O’Neill, histórico titular de dicho condado. No obstante, esta pretensión se fundamentaba únicamente en un breve documento cuya autenticidad y valor probatorio han sido puestos en duda por la historiografía moderna. En consecuencia, dicha filiación se considera actualmente insuficientemente demostrada. Además, la línea principal de esta rama se extinguió por vía masculina, aunque no puede descartarse la existencia de descendientes en ramas colaterales.